Y mientras tanto, más que presidencia
Y mientras unos celebran y otros intentan procesar el resultado, Colombia no puede quedar atrapada en la noche electoral. Después de contar los votos empieza la tarea que no cabe en un tarjetón: convertir la diferencia en responsabilidad, la victoria en prudencia, la derrota en compromiso y la incertidumbre en voluntad de país. Una democracia no se agota en elegir presidente; se prueba, sobre todo, cuando una sociedad entiende que su futuro no se delega, se construye.
Escribo estas líneas antes de saber quién ganó las elecciones del 21 de junio. Se leerá, probablemente, cuando Colombia ya tenga presidente electo. En un sistema presidencialista como el nuestro eso importa: el presidente y su gobierno abren o cierran oportunidades, ordenan prioridades y construyen o deterioran confianza. Nadie debería minimizar la importancia de quien llega a la Casa de Nariño.
Pero tampoco........
