La guerra contra Irán y el liderazgo transaccional estratégico de Pedro Sánchez, por Manuel Rodríguez Cuadros
La variable del liderazgo, en ciertas coyunturas o procesos críticos, emerge como un factor decisivo y hasta hegemónico en la formación, orientación y ejecución de las decisiones colectivas. La historia es en sí misma una conjunción entre los procesos sociales y políticos y la conducción de determinados líderes que emergen por encima de las instituciones y de la propia dinámica de los procesos sociales.
Pero no todos los liderazgos son caudillistas ni hegemónicos. Los hay más austeros. Aquellos que se construyen desde abajo. Que deben resolver correlaciones de fuerzas complejas, precarias o negativas.
En las tipologías de James MacGregor Burns y Joseph Nye se trata de liderazgos transaccionales de perspectiva estratégica, donde el líder actúa en escenarios políticos y de poder fragmentados y el instrumento esencial de acción es su capacidad negociadora. Se trata de obtener gobiernos de coalición y mayorías construidas con una flexibilidad estratégica muy calculada.
Es el tipo de liderazgo del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que se sustenta de manera permanente y con una gran resiliencia en la transacción política y el cálculo estratégico. Es un liderazgo negociador. Sánchez ejerce el gobierno negociando, sin amedrentarse ante los peores escenarios posibles. Desde la democratización española en 1978, su liderazgo es el único que se ha ejercido con continuidad en una España políticamente fragmentada y crecientemente convulsa.
El liderazgo transaccional estratégico, por actuar en una diversidad contradictoria de actores políticos y sociales, es muy parecido al liderazgo internacional diplomático, pues la sociedad internacional, por definición, es fragmentada. Sánchez ha percibido muy bien esta analogía y ha llevado su liderazgo al plano internacional, por encima del rol inercial que debería corresponder a países con mayor gravitación, como Francia, Alemania o Gran........
