La luna de miel de la IA
A finales de los noventa y comienzos de los dos mil, Google apareció como una especie de milagro cotidiano. Un buscador que, de pronto, hacía que internet tuviera sentido. La experiencia era tan superior que se convirtió en hábito y luego en verbo. “Googlear” no era solo una marca ganando cuota; era un cambio cultural. En ese punto de la curva, cuando un producto se siente inevitable, la sociedad tiende a suspender parte del escepticismo. La narrativa dominante se vuelve aspiracional: tecnología al servicio de la gente, eficiencia, acceso, democratización del conocimiento. Y en esa luna de miel, muchas decisiones que más tarde serían discutidas pasan sin demasiada resistencia, especialmente las relacionadas con datos, privacidad y poder de intermediación.
Esa secuencia se parece bastante a lo que estamos viendo hoy con los modelos de lenguaje y las empresas que los impulsan, desde el mismo Google,........
