Aprendiendo a ser ciudadanos, por Mariana Eguren
*Investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)
En las próximas elecciones, cerca de dos millones y medio de jóvenes peruanos votarán por primera vez. Muchos de ellos llegan a este momento en medio de un profundo desencanto con el funcionamiento de la democracia. En los últimos años, diversas encuestas muestran que una parte importante de los jóvenes estarían dispuestos incluso a apoyar un régimen autoritario si este fuera capaz de resolver los problemas de corrupción e inseguridad. Como el resto de los peruanos, la juventud está desencantada de las instituciones democráticas después de años de una crisis política que parece no tener cuándo acabar.
Este desencanto tiene explicaciones concretas y legítimas. Los jóvenes peruanos han crecido en un país en el que casi todos los presidentes desde 2001 han sido investigados o condenados por corrupción, en el que el Congreso tiene una aprobación de un dígito, en el que los partidos políticos no representan a los ciudadanos. En ese contexto, desconfiar del sistema no es una reacción antojadiza, sino más bien resultado de una lectura bastante precisa de la realidad. A ello se suma, además, la relación cotidiana que los jóvenes tienen con el Estado a partir de su paso por el sistema educativo. En efecto, es en las escuelas donde la gran mayoría de peruanos tiene su primer encuentro con el Estado y este no suele ser positivo.
Existe evidencia robusta de que la experiencia escolar puede influir de manera importante en la formación de actitudes democráticas y en la disposición a participar en la vida pública. La escuela tiene una........
