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El desafío de la inercia, por César Azabache Caracciolo

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24.06.2026

La forma del gobierno de la señora Fujimori debería poder dibujarse a partir del protagonismo que tuvo Luis Carranza en su entorno durante los debates de la segunda vuelta. De varias maneras, la presencia de Luis Carranza como referencia de lo que podría ser un gobierno fujimorista ha sido la oferta más robusta de su candidatura en la segunda vuelta. Carranza fue ministro de Economía en dos de los períodos más importantes de la primera década de este siglo: entre julio de 2006 y julio de 2008, durante un ciclo de expansión impulsado por las exportaciones, y durante el año 2009, en medio de una crisis financiera global.

Aquí, la paradoja: Luis Carranza, la principal oferta política de este fujimorismo, representa, al mismo tiempo y con bastante precisión, uno de los fundamentos del sistema político establecido entre los años 2000 y 2019: crecimiento con equilibrio fiscal y un MEF con un peso político de alguna forma equivalente al de la PCM.

Ese es precisamente el eje del sistema político que ha sido desmontado en el ciclo que debería terminar en julio.

Entonces, Luis Carranza, la mejor oferta política de Keiko Fujimori, representa al mismo tiempo el núcleo de las limitaciones que el fujimorismo debe superar para formar un gobierno equilibrado. Para que el par Fujimori-Carranza funcione, el fujimorismo debería abandonar buena parte de las formas de manejo del poder que ha instalado o contribuido a instalar en el período que debe........

© La República