El autobús inglés
Yo de crío nunca tuve muchos regalos de cumpleaños ni de reyes más allá de un pijama o unas zapatillas. En mi casa no había mucho dinero así que nos arreglábamos con lo que había.
Cuando iba a casa de mis amigos por algún motivo de esos tipo cumpleaños o fiestas a las que me invitaban, me asombraba la exuberancia de todo aquello: un scalextric, varios madelman, una barbie, unos Juegos Reunidos Geyper, un tambor gigante lleno de piezas del Exin Castillos suficientes como para levantar el castillo de la Mota, el palacio de Olite y el Alcázar de Segovia todo junto…
Mis amigos eran ricos y yo no. Eso era un hecho. Yo me daba cuenta pero no me importaba. Y a ellos tampoco les importaba. Éramos amigos y........
