menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Poema insignificante del redivivo

30 0
05.04.2026

Da miedo cómo bajas por la cuesta desde los olivos, en la noche del sudor, del beso y de la espada. Y luego subes, lento, exánime, enclenque como un suspiro, a la antigua montaña.

Maestro, eras en Jerusalén, anteayer, triunfador y popular hace nada. Y echaban por el camino las verdes ramas, las pardas capas, porque eras su esperanza de un Rey de reyes, y los hijos de los hebreos cantaban a coro, dulcemente, al hijo de David, hosanna.

Pero luego cambia el aire. Y los niños de la proclama guardan silencio y sólo hablan las piedras sobre las que resbalas. Y cortan los morrillos, punzan tus purísimos pies las zarzas, aunque son menos hirientes que los soliloquios con que te negamos, como Pedro, al alba. Llegado allí te arrancan tu ropa inconsútil de lana y lino, la que tejió tu madre para que lucieses guapo en Shavuot, Sucot y la........

© La Región