Venezuela está peor con Trump
Cuatro meses después de la captura de Maduro, es legítimo hacer balance de una de las operaciones más extrañas, aparatosas y estériles de la política internacional reciente. Donald Trump presentó la extracción del tirano como un gesto de fuerza, pero la pregunta es si Venezuela es más libre que en enero. Y la respuesta, por desgracia, es no. Trump ha roto con la mejor tradición de la política exterior estadounidense: la que, con todas sus imperfecciones, entendía que el interés nacional de ese país debía vincularse a la expansión de la libertad y al apoyo a los pueblos sometidos por tiranías, para liberarse de ellas. En Venezuela ha hecho exactamente lo contrario. Su intervención ha sido brutal, transaccional y miope: capturar al jefe visible del régimen, negociar con quienes sostenían ese mismo régimen y mirar casi exclusivamente al petróleo. Ni siquiera en eso ha logrado una victoria limpia. La reapertura energética venezolana avanza como una tortuga entre licencias, memorandos, permisos, intermediarios, cargamentos y acuerdos parciales. Empresas como Chevron, BP o grandes intermediarios vuelven a mirar a Caracas, pero no existe una verdadera reconstrucción institucional del sector petrolero, sino un intento de reactivar una maquinaria podrida sin........
