No era para tanto esto del mar
Lucía no se acuerda del día que conoció a su abuela. Siempre dice que fue hace 80 años, que es la edad que tiene Manuela desde hace varios veranos.
Un día dejó cumplir, que le venía mal.
Manuela se dedicaba a “sus labores”. Una casilla habitual en las fichas de colegios y en los órganos institucionales. Sus labores eran las de todos. Aunque nunca le iban a conceder una hipoteca por su profesión.
Era experta en hacer leche frita y que todo el mundo se sentase puntual en la mesa a la hora de comer, porque la hora de comer era eso, de comer. No se permitían la televisión ni los teléfonos móviles. Las manos encima de la mesa. Las ansiedades debajo. No digas tacos. Come menos que estás muy gorda. Come más que estás muy........
