El país y su espejo roto
“Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos” —Napoleón Bonaparte. Bolivia parece vivir dentro de esa sentencia. Se habla de diálogo, pero las calles se cierran. Se invoca la paz, pero la tensión respira en cada esquina. Se promete estabilidad, pero la vida cotidiana se parece a una espera interminable. En este país, las palabras llegan vestidas de solemnidad; los hechos, en cambio, llegan con polvo, bloqueo y cansancio. Bolivia, hoy, parece un espejo roto: cada fragmento refleja una parte de la verdad, pero ninguno muestra el rostro completo. En un pedazo está el trabajador que no llega a su fuente laboral; en otro, el estudiante que pierde clases; en otro, el comerciante que no vende; en otro, el enfermo que teme no llegar al hospital. Y en el centro aparece el señor Patria, con una pistola........
