Panda de estultos
“Panda de estultos” es el nombre con el que mi amigo A.E. bautiza a toda esta izquierda radical que está haciendo tanto ruido con su “teórica unión” para las próximas elecciones, y que componen el jeta Rufián, “trapiños Yolanda” y ese mogollón que sólo sabe arruinar a quienes pretenden crear riqueza para el país y que ahora ya cuentan con banda sonora: la de ese individuo llamado Bud Bunny que desde el espectáculo deportivo de más resonancia internacional reivindica el español con una canción que ni se entiende (mi amigo dice que lo único que hace es mugir) y exhibe lo latino (¿se refiere a Suetonio, a Séneca?) con un ritmo que nada tiene que ver con la salsa, la cumbia, el merengue o el vallenato. Todo un despropósito que el papanatismo aplaude sin saber qué está ovacionando mientras opaca la humillación que sentimos viendo cómo salen a la calle a disfrutar la libertad quienes nos la cortaron de raíz durante tantos años y que segaron la vida de cerca de mil personas en España, gracias a ese brillante traspaso de competencias penitenciarias que hizo Sánchez al ejecutivo vasco. Es estremecedor que dos asesinos como Txeroki y Asier Arzalluz estén paseando como tú y como yo y tomando cañas en las tascas afines a sus mentes ladinas.
También estremece que ese ministro de algo llamado Oscar López atente contra la dignidad de un muerto para justificar el fracaso electoral en Aragón. Inaceptable esa alusión Javier Lambán, quien descansa en paz en el limbo que acoge a los tratados de forma arbitraria por la vida en esta imagen simbólica, en ese espacio etéreo reservado a quienes se sienten injustamente apaleados por la política. No es un limbo de derrota, sino de pausa reflexiva, donde el ruido de los titulares se desvanece y quedan solo las convicciones. Allí repasa decisiones difíciles, debates ásperos y lealtades tensadas por el poder. Como expresidente de Aragón, carga tanto con aciertos como con controversias, pero en ese espacio irreal prevalece la conciencia de haber actuado según su criterio. El limbo no absuelve ni condena: suspende el juicio. Y en esa suspensión, Lambán encuentra descanso, esperando que el tiempo reordene relatos y temple memorias. Ya veremos qué pasa con Page cuando le toque dar cuentas de su ambigüedad y de esas frases confusas, oscuras y misteriosas, como cuando dice “no puede ser que se hunda toda la infantería en la trinchera para que siga existiendo un cuartel general”. Yo le contestaría a ritmo de Carnaval, ya que estamos en ello, algo así como “menos samba e máis traballar”, amigo mío, que con metáforas no vamos a ningún sitio.
CODA. La Conferencia Episcopal Española se ha venido arriba este San Valentín y ha decidido que, si Cupido ya no convence, quizá lo haga un mando de consola. Así nace su videojuego romántico de catequesis, una aventura donde el objetivo final no es salvar el mundo, sino llegar al altar con más puntos de amor verdadero que likes en Instagram. En lugar de corazones pixelados que se recogen por el camino, o reservas imposibles para conseguir una mesa el día de los enamorados, aquí sumas virtudes, diálogo y compromiso y el hipotético “para siempre” desbloquea niveles secretos. Con estética amable y pruebas que ponen a prueba la paciencia —como montar un mueble juntos sin discutir—, el juego propone que casarse no sea el final imposible, sino una misión cooperativa. La idea es que aumenten las bodas y, quién sabe, lo mismo el próximo contenido descargable incluye luna de miel a Punta Cana…
