El espejo
Algún día (seguramente no hace falta que pase mucho tiempo) nos daremos cuenta del sopapo profundo que ha supuesto la visita del Papa a España. A Francisco no le interesaba el primer mundo y, con perspectiva, es absolutamente entendible. Nuestro relativismo, nuestra falta de valores, nuestro Matrix endogámico, le alejó simplemente de este viejo continente estúpido e infantil. Ahora ha llegado este señor, de maneras versallescas con un látigo en la lengua, que nos está cantando las verdades del barquero. Que nos está diciendo que........
