¿VALE LA EXPERIENCIA?
La crisis que vivimos no es nueva, valdría la pena repasar el pasado para no caer en el mismo precipicio. En 1956 la inflación rozaba el 450%, fruto de la emisión de moneda ante el boicot norteamericano a la nacionalización de las minas: con la caída del precio y limitación de las cuotas del estaño en el mercado, el pago de la indemnización a los barones del estaño, etc., el estaño era casi el único producto que exportábamos en manos del Estado. Más tarde, en 1985 la inflación llegó a 20.000%, la causa fue la enorme deuda contraída por las dictaduras militares; nuestros productos de exportación eran el estaño y el petróleo en manos del Estado. La diferencia entre el tipo de cambio oficial, con el cual se compraba las divisas a las empresas estatales y las del mercado paralelo, era tal que mejor era no producir. La solución en estos dos casos fue reducir el gasto, cerrando empresas, despidiendo a trabajadores y endeudándose.
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