La política del relato: Sánchez (II)
La política del relato no consiste en gobernar instituciones o administrar recursos, nuestro gobierno «sanchista» no respeta a las primeras, y no presupuesta los segundos: pasa de todo eso. Como explicamos anteriormente, el Sanchismo opera de otra manera: controla percepciones, organiza emociones, dirige flujos de información y construye narrativas capaces de sustituir la realidad. Vivimos, en un régimen de «infocracia» en terminología del filósofo Byung Chul Han.
La «infocracia» es el dominio ejercido mediante la información. El poder ya no se fundamenta principalmente en la disciplina física, en la coerción visible o en la explotación industrial clásica de cuerpos y energías, sino en la explotación de datos, emociones, imágenes y procesos digitales. El ciudadano contemporáneo no es únicamente trabajador o votante; es, sobre todo, receptor permanente de información. Los algoritmos, las redes sociales, los sistemas de vigilancia digital y la inteligencia artificial se convierten así en los instrumentos fundamentales del nuevo poder. Ya no es necesario imponer una verdad oficial mediante censura abierta. Basta con inundar el espacio público de relatos, imágenes y emociones que condicionen la percepción colectiva. El objetivo no es prohibir pensar, sino dirigir silenciosamente aquello sobre lo que las personas piensan y cómo lo interpretan.
Al igual que en el antiguo régimen, donde el poder se exhibía mediante ceremonias y........
