Los herederos
La caída del último líder histórico del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada, no significa el fin de la organización criminal más poderosa del planeta. Marca, en realidad, el inicio de una profunda reconfiguración que, según fuentes del más alto nivel, puede desembocar en su fragmentación o en el nacimiento de una era de conducción colegiada… pero las rencillas son irreconciliables.
La dimensión del imperio que construyeron Joaquín El Chapo Guzmán, Héctor El Güero Palma e Ismael Zambada explica por qué su relevo tendrá repercusiones mucho más allá de México.
Al menos 32 oficinas de la DEA, distribuidas en diez países, participaron en una investigación internacional para mapear sus operaciones en 30 ciudades de Estados Unidos, así como en Madrid, Panamá, Viena, Atenas, Beijing, Canberra, Bogotá, Guatemala, Hermosillo, Ciudad Juárez, Mazatlán, Tijuana y la Ciudad de México.
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Los informes de la DEA consultados por este columnista retratan una organización con presencia en 47 países. En China obtiene precursores químicos, trafica metanfetamina y fortalece vínculos con redes de lavado de dinero. Desde ahí alimenta mercados tan distantes como Tailandia, Australia y Nueva Zelanda.
En Sudamérica negocia cargamentos de miles de kilogramos de cocaína con destino a México para abastecer el mercado estadounidense o enviarlos a Europa y Oceanía, donde la rentabilidad puede multiplicarse hasta diez veces respecto a Estados Unidos.
Centroamérica y Sudamérica albergan células permanentes del Cártel de Sinaloa encargadas de coordinar el tráfico de cocaína y la importación de precursores químicos que posteriormente son........
