El crimen organizado también habla inglés
Mientras Washington exige a México desmantelar sus organizaciones criminales, sus propias agencias federales reconocen que dentro de Estados Unidos operan mafias, pandillas, organizaciones penitenciarias y redes criminales que constituyen un componente esencial para que el crimen organizado transnacional opere con éxito en su territorio.
Estados Unidos tiene dos frentes abiertos: el de los cárteles extranjeros y el de un vasto entramado de organizaciones criminales propias que distribuyen drogas, lavan dinero, extorsionan, trafican personas, asesinan, controlan cárceles, manipulan apuestas y sostienen mercados ilegales dentro de su territorio. Pfffff
Pero el gobierno de Donald Trump centra el discurso en demandar a México “hacer su parte”: filtran información a medios de alta reputación aunque después no se confirme, atacan a políticos, al gobierno o envían emisarios para decir lo que la administración federal no puede decir… pero difícilmente los informes de la operación de sus propias mafias ocupan el centro del discurso político con la intensidad que se dedica a los cárteles mexicanos.
Desde el arranque de los gobiernos de Trump, Washington ha construido una narrativa en la que el crimen organizado parece tener un solo origen: el exterior, particularmente México. Y los cárteles mexicanos ocupan el centro del discurso político de derecha y ultraderecha, de las campañas electorales, de las conferencias de prensa y de las estrategias de seguridad.
Desde esa lógica, pareciera que la violencia, el tráfico de drogas y buena parte de los problemas asociados al narcotráfico comienzan al sur del Río Bravo. Pero basta revisar los documentos oficiales del propio gobierno estadounidense para descubrir una realidad más compleja y que no llevan al discurso por no ser rentable para sus fines........
