La guerra interna del Gobierno socialista comunista
Sánchez no debería creer que los españoles somos tontos. Lo sucedido este viernes en el Consejo de Ministros es la enésima confirmación de que la legislatura está agotada, aunque pretenda llegar al 2027. Al final, es una agonía interminable, porque no tiene una mayoría parlamentaria, salvo para asuntos poco relevantes, y sus socios y aliados se dan cuenta de que es un material tóxico. El desastre de Sumar y Podemos en Castilla y León debería provocar que la primera saliera del Gobierno, pero los ministros y altos cargos comunistas están muy apegados a las poltronas. No quieren perder ni los sueldazos ni los privilegios, algo que Sánchez conoce muy bien y aplica el viejo dicho de que todo el mundo tiene un precio. Sus socios consiguieron la victoria pírrica con la pataleta antes de la reunión e imagino que algún ingenuo debió pensar que era el final. No fue así y Yolanda y sus camaradas seguirán haciendo caja hasta que, dentro de unos meses, me imagino que antes de las municipales y autonómicas, darán el portazo pensando en las generales. La única duda que tengo es que puedan agotar su sumisa alianza con el PSOE si el resultado de las andaluzas es catastrófico.
Las medidas aprobadas este viernes fueron otra muestra de la estrategia propagandística que caracteriza al sanchismo. Tellado estuvo ingenioso dando a Sánchez la bienvenida a la fachosfera, ya que algunas de las medidas son del PP y, además, las ridiculizaron. Las tres etapas de gobiernos socialistas, aunque esta última con un giro hacia el populismo izquierdista iberoamericano, fueron un desastre para España. No es ninguna exageración afirmar que una cosa es estudiar economía y otra muy distinta saber sobre economía. Montero es médico y sus conocimientos en la materia son tan superficiales como ella. Por supuesto, ni Sánchez ni el resto de sus colaboradores son duchos en la materia y la oficina de La Moncloa es un club de hooligans del intervencionismo. Cuerpo es el único economista sensato, que además es técnico comercial del Estado, que sería un buen secretario de Estado de Comercio. A ninguno de ellos se le conoce ninguna publicación relevante; no incluyo los artículos periodísticos de autobombo que les hacen sus colaboradores. La única receta es endeudarnos como si no hubiera un mañana.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
