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Feijóo lo tiene a huevo

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21.03.2026

La política es como el tenis, unas veces has de jugar al ataque porque ya no tienes nada que perder y otras que aguantar el resultado porque las cosas se te han puesto de cara. Si Alberto Núñez Feijóo fuera Rafa Nadal, estaría ya en la final de Roland Garros, se habría adjudicado el primer set y tendría en sus manos todos los boletos para levantar la bellísima Copa de Los Mosqueteros. Lo cierto y verdad es que todas las elecciones a las que ha concurrido el PP con el gallego de presidente se cuentan por victorias, exceptuando esas catalanas y vascas que siempre son harina de otro costal. Los de Génova 13 se salieron con la suya en las andaluzas de 2022, en las locales y en las generales de 2023 –conviene recordarlo, que parece que lo hizo Sánchez–, en las gallegas de 2024, en las extremeñas de 2025 y en las aragonesas y castellanoleonesas de estas semanas. Y todo indica que se llevarán por goleada las andaluzas, con la única duda de si podrán salvar la mayoría absoluta. Pero con la chufa que se va a pegar María Jesús Montero, las penas de perder ese umbral de los 55 escaños serán mucho menos penas para el mejor presidente de la historia de Andalucía, Juanma Moreno. En fin, que Feijóo lo tiene a huevo.

Nunca antes la derecha, junta o separada en dos o tres partidos, se había situado por encima del 50% en intención de voto nacional y de manera tan prolongada. Esta arrolladora hegemonía va camino de cumplir año y medio. En Extremadura, donde la derecha ha gobernado seis de los 43 años de autonomía, que se dice pronto, la suma de PP y Vox se sitúa en el 60%, en Aragón en el 52% y en Castilla y León casi en el 55%. Lo de Andalucía va a ser primoroso porque entre azules y verdes rozarán el 60%. Si hace una década tan solo nos cuentan que la derecha iba a gozar algún día del respaldo de seis de cada diez andaluces, hubiéramos llamado al 112 para que calzasen una camisa de fuerza a nuestro interlocutor. Conviene no olvidar que los socialistas gobernaron –y robaron, todo hay que decirlo– esta tierra la friolera de 38 años, dos más de los que Franco estuvo al frente de España. La conclusión de este recorrido por los datos es que el PP se anotará las próximas generales y que gobernará con el concurso de Vox. Y que el gallego de Los Peares será el próximo presidente, tirando a la basura la etapa más destructiva, golfa e ilegal de la historia de España. Para que eso ocurra se tienen que concitar dos circunstancias: que el cabeza de cartel del PP no cometa eso que en el mundo de la raqueta se denomina «errores no forzados» y que Sánchez no consume el pucherazo venezolano que está urdiendo. Esto último acojona literalmente. Que se esté nacionalizando a todo quisqui que dice ser nieto de exiliado republicano es un golpe de Estado silencioso y, por tanto, mucho más efectivo que esos que se perpetran con los tanques. Sobra decir a quién votarán estos presuntísimos nietos de exiliados. Más miedo aún provoca esa proverbial facilidad que atesora el PP para tirarlo todo por la borda en el último minuto. Yo que Feijóo daría un par de meses de vacaciones a los asesores externos y a los chanquetes de la vida que le rodean, coincidiendo con la campaña electoral de 2027. Con esos amigos, nuestro protagonista no necesita enemigos. Que recuerde lo que pasó hace tres años.


© La Razón