De hombres de confianza a testigos protegidos
Tras los señalamientos del gobierno de Estados Unidos de que Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, y otros nueve funcionarios trabajaron de la mano con el Cártel de Sinaloa, y mientras el Gobierno de México hizo todo para no entregarlos tras el requerimiento de la Fiscalía de Nueva York, dos personajes clave llegaron a un acuerdo y se trasladaron a Estados Unidos para rendir declaración.
Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, se entregó ante autoridades estadounidenses. Tras los señalamientos había huido a Europa; desde ahí llegó a un acuerdo con las autoridades estadounidenses y fue trasladado a Nueva York.
Al mismo tiempo, el general retirado Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, fue detenido en Nogales, Arizona, tras entregarse en territorio estadounidense. Después fue trasladado a Brooklyn, en Nueva York, donde compareció esposado de los pies ante la jueza Sara Netburn y se declaró no culpable.
Los dos exfuncionarios están vinculados al expediente S9 23 Cr. 180, radicado en el Distrito Sur de Nueva York, el mismo caso en el que se señala una presunta red de protección política e institucional en favor de la facción de Los Chapitos, del Cártel de Sinaloa.
Las acusaciones son gravísimas: conspiración para importar fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos; conspiración para el uso de armas de fuego, protección a operaciones criminales, recepción de sobornos y presunta intervención del crimen organizado en procesos........
