“México dejó de crecer porque ya no es confiable para la inversión”
México enfrenta señales cada vez más preocupantes: bajo crecimiento económico, caída en la recaudación, deuda creciente y una perspectiva negativa por parte de Standard & Poor’s. Mucha gente escucha estos términos financieros y piensa que son asuntos lejanos a la economía cotidiana, pero la realidad es que terminan afectando directamente el bolsillo de los mexicanos. El empleo, la seguridad, la salud y la calidad de vida de millones de ciudadanos hoy son inestables.
¿Qué tan grave es realmente el momento económico que vive el país? Esta semana platicamos para La Razón con el doctor Ernesto Cordero, consultor en Finanzas Públicas y exsecretario de Hacienda.
Ernesto Cordero (EC): Es mucho más grave de lo que el Gobierno quiere reconocer. No estamos frente a un simple bache ni ante una coyuntura internacional pasajera. Lo que estamos viendo es un deterioro estructural de la economía. México dejó de crecer porque dejó de ser un país confiable para invertir. La inversión no llega sola, necesita un Estado de derecho, certidumbre jurídica, reglas claras, instituciones sólidas y confianza en que las leyes se van a respetar. Todo eso se ha venido debilitando en los últimos años.
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La reforma al Poder Judicial (PJ), la utilización política de instituciones como el SAT o la UIF, la cancelación de proyectos y la incertidumbre regulatoria han provocado que tanto inversionistas extranjeros como mexicanos prefieran no arriesgar su dinero en México. Y cuando no hay inversión, no hay crecimiento económico. Sin crecimiento no hay empleos bien pagados, no hay oportunidades y tampoco hay recursos suficientes para sostener al país.
Bibiana Belsasso (BB): Y eso termina afectando directamente a las familias.
EC: Absolutamente. Cuando la economía deja de crecer, el primer impacto lo sienten las familias. Hay menos empleo, los salarios pierden poder adquisitivo y el dinero alcanza para menos. Hoy, millones de mexicanos viven una combinación........
