Dos impulsos, ninguna estrategia
La política exterior no se construye con simpatías ni con ocurrencias; se construye con prioridades. En vísperas de una renegociación del T-MEC, México parece actuar no desde un mapa, sino desde la sed de popularidad política. No hay jerarquía clara de intereses, sólo decisiones de bote pronto que buscan quedar bien —con alguien— en el corto plazo.
El caso de Cuba es ilustrativo. La pregunta no es ideológica ni moral, es estratégica: ¿quién es más importante para México en términos de comercio, cruces fronterizos, seguridad y migración? ¿Estados Unidos o Cuba? La respuesta es obvia, pero el Gobierno insiste en comportarse como si no lo fuera. Mantener o insinuar apoyos energéticos a La Habana puede satisfacer afinidades políticas, pero........
