We the Hispanos. ¡Vaya atrevimiento!
¿Cómo un director actual puede atreverse a empezar una película con la escena del Señor de los Milagros saliendo en andas de la catedral de Nueva York, en plena Quinta Avenida de Manhattan, ante una multitud fervorosa? Y además insinuar que esto no es un episodio efímero y coyuntural, sino algo que ha llegado para quedarse. Qué atrevida desfachatez. O a presentar a un legislador del muy sudista estado de Luisiana, aportando la prueba documental de que una de sus antepasadas, negra y esclava, pudo comprar su propia libertad, insinuando que tal hecho era legal y posible en los «retrógrados» virreinatos españoles, pero no en las «liberales y avanzadas» colonias británicas. Además, se han atrevido a elaborar una obra de prodigiosa fuerza visual, con formato de película de larga duración, en lugar del documental cortito y subvencionado que hubiese correspondido por el «minoritario» interés del tema.
Al film no hay por dónde cogerlo. Se mete en todas partes, incluso en la cocina. Se atreve a presentar las delicias culinarias hispanas como un logro inestimable, que se ha extendido entre una población norteamericana aburrida de la insulsa dieta anglosajona. Como si esto tuviese cualquier trascendencia. Fuera de alegrar cumpleaños, fiestas familiares y reuniones de amigos.
Luego están las numerosas referencias........
