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Mujer, vida y dignidad

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Mi madre me decía: “hijo, la vejez es larga”. Durante mucho tiempo no comprendí el verdadero significado de aquellas palabras. Hoy, cuando ella ya no está, creo entenderlas mejor.

Mi madre fue una mujer independiente. Vivía de sus alquileres, que le permitían atender sus necesidades y ser generosa con sus nietos, hermanos y otras personas que necesitaban ayuda. Pero llegó un momento en que perdió otra independencia, quizás más importante para ella: la de movilizarse, bañarse y atender sus necesidades más elementales: depender de otras personas para aquello que siempre hizo sola.

Y comenzó a apagarse.

Hace unos días, durante una visita a La Paz, un embotellamiento en El Alto detuvo el vehículo en el que me encontraba. Desde la ventanilla observé a una mujer muy anciana, completamente encorvada, que vivía de la caridad.

Tenía algunas pertenencias, una bolsa de plástico donde recibía monedas y otra pequeña bolsa, cuidadosamente guardada, de la que extraía algunas para seleccionarlas.

Me........

© La Razón