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Primero el tractor, después el voto

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31.08.2026

Nos prometen inundarnos de combustible mientras el campo corre el riesgo de secarse. “En las próximas semanas vamos a inundar Santa Cruz con diésel y gasolina”. Lo dijo Juan Pablo Velasco, gobernador de Santa Cruz…  ¿Aplaudimos? ¿Sacamos las banderas? ¿Mandamos flores?

¿O primero preguntamos de dónde saldrá el combustible, cuánto costará, quién lo importará, quién ganará con el negocio, quién tendrá prioridad para recibirlo y —la pregunta políticamente incorrecta— quién pretende quedarse con los votos? Porque en Bolivia hasta llenar un tanque puede terminar convertido en campaña electoral.

Y eso es precisamente lo preocupante. No porque importar combustible sea malo. Al contrario. Si el Estado no puede garantizarlo, habrá que abrir las puertas para que otros puedan hacerlo. El problema es que Bolivia ha llegado a un punto tan absurdo que estamos celebrando como hazaña departamental lo que debería ser normalidad nacional.

En noviembre del año pasado Rodrigo Paz fue bastante más contundente. Dijo que gasolina y diésel ya estaban garantizados y llegó a advertir con procesos por “traición a la patria” si la logística impedía que llegaran a los surtidores… Nueve meses o tres ”doritos’ después seguimos viendo filas.

Y ahora el discurso cambió. El Presidente dice que dará garantías a los gobernadores que quieran importar combustible. Magnífico, entonces debemos entender algo… Si las gobernaciones pueden importar, los privados pueden importar y existen mecanismos para facilitar esa importación, ¿por qué esperamos hasta que Bolivia estuviera haciendo turismo interno entre surtidores para descubrirlo?

El problema boliviano parece no ser solamente la falta de combustible, es la falta de previsión, la falta de gestión y, fundamentalmente, la falta de Estado.

Velasco propone modificar el marco normativo, eliminar IVA e IT para........

© La Razón