La patria que ya no da lecciones
Ferran Torres, tras lograr el gol en la final del Mundial ante Argentina
Hay momentos en los que un acontecimiento deportivo explica mejor una sociedad que cien ensayos de ciencia política.
Durante años, la selección española fue, para muchos, simplemente un equipo de fútbol. Para otros, un símbolo con el que se identificaban. Y para una parte de la sociedad, un espacio ajeno. No porque rechazaran necesariamente a España, sino porque la propia idea de España parecía venir acompañada de un manual de instrucciones: una determinada forma de pensar, de expresarse o incluso de sentir. Quizá ese haya sido uno de los grandes cambios silenciosos de los últimos años. La nueva generación de futbolistas españoles, y la de muchos jóvenes de nuestro país, no nos ha conquistado únicamente por su talento. Lo han hecho porque transmiten algo mucho más profundo: naturalidad. No pretenden explicar a nadie cómo se debe ser español. Simplemente lo son. Cada uno a su manera. Hay jóvenes de barrios humildes y de familias acomodadas. Hijos de distintas procedencias. Personalidades completamente diferentes. Algunos son extrovertidos; otros, discretos. Unos hablan varios idiomas. Otros mantienen un fuerte vínculo con sus raíces regionales. Hay quien vive su fe con intensidad y quien no. Quien es conservador y quien probablemente no lo sea. Y, sin embargo, todos representan con absoluta normalidad a........
