La patria que ya no da lecciones
Pedri levanta la Copa del Mundo / Instagram
Durante años, la selección española fue, para muchos, simplemente un equipo de fútbol. Para otros, un símbolo con el que se identificaban. Y para una parte de la sociedad, un espacio ajeno. No porque rechazaran necesariamente a España, sino porque la propia idea de España parecía venir acompañada de un manual de instrucciones: una determinada forma de pensar, de expresarse o incluso de sentir. Quizá ese haya sido uno de los grandes cambios silenciosos de los últimos años. La nueva generación de futbolistas españoles, y la de muchos jóvenes de nuestro país, no nos ha conquistado únicamente por su talento. Lo han hecho porque transmiten algo mucho más profundo: naturalidad. No pretenden explicar a nadie cómo se debe ser español. Simplemente lo son. Cada uno a su manera. Hay jóvenes de barrios humildes y de familias acomodadas. Hijos de distintas procedencias. Personalidades completamente diferentes. Algunos son extrovertidos; otros, discretos. Unos hablan varios idiomas. Otros mantienen un fuerte vínculo con sus raíces regionales. Hay quien vive su fe con intensidad y quien no. Quien es conservador y quien probablemente no lo sea. Y, sin embargo, todos representan con absoluta normalidad a España.
La historia demuestra que las identidades más fuertes nunca han sido las que más insistían en definir quién pertenecía a ellas, sino las que........
