Fernando Clavijo o el moderno Acab
El presidente Fernando Clavijo durante su intervención en el Parlamento de Canarias. / María Pisaca
No se conoce que Fernando Clavijo, presidente de Canarias, sea renco, paticorto o, directamente, cojo. Tampoco se adivina en su impecable figura la presencia de una pata de palo oculta a los ojos de los curiosos. Quiero decir que no es el moderno émulo del capitán Acab, el del Moby Dick, de Herman Melville, pero, por lo que se ha difundido en los últimos días, la sensación de un déjà vu es más que notable. Algo de cierto hay en la conexión entre la tragedia del Pequod, el ballenero de la novela, y la del MV Hondius. Ambos navíos surcaban el mar en busca de aventuras, tanto las que alimenta la naturaleza como las propias del alma.
El intruso letal en el crucero polar sitúa a la misma altura lo vivido en el Pequod con lo detectado en el barco de bandera holandesa. La muerte rondaba a los dos buques como el buitre a la carroña. Cuando Clavijo sentencia que el Hondius era un «barco que nadie quería» tiene la razón de su lado por más que algunos, en su alegre alegato buenista, intenten afearle el discurso con tintes insolidarios. Es verdad que el crucero era un navío condenado, apestado, como El holandés errante de la tradición histórica y marinera, desde el mismo........
