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El doble blanco

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13.03.2026

Archivo - Arquivo - Decenas de persoas durante unha manifestación pola autodeterminación do Sahara Occidental, a 16 de novembro de 2024, en Madrid. / Diego Radamés - Europa Press - Archivo

En el dominó, el doble blanco tiene atributos en el cómputo de puntos (cero), siendo a la vez ficha para jugar como tal, de ahí a la inanidad un mundo. Esa es la ficha que tiene en la mano España como potencia administradora, según la resolución de las Naciones Unidas, como responsable de la descolonización del Sáhara Occidental, ex territorio español. Lo pudo todo y no hizo nada aparentemente, si no consideramos la dejación sobre los fosfatos en la mina de Fos Bucraa (vendiendo la mayoría a Marruecos) o la pesca; o lo que nos era más íntimo, los nudos de identidad entre el pueblo canario y el saharaui, y las propias relaciones personales, sanitarias y comerciales.

El desdén mostrado por la mesa en las jornadas organizadas por la Real Sociedad Económica de Amigos del País sobre El Sahara Hoy a la intervención del representante saharaui, al no dedicarle la más mínima reflexión sobre las palabras de éste, me hacen pensar por extensión, que las jornadas dedicadas al Sahara de hoy no van referidas al pueblo saharaui, a pesar de las conversaciones que se están celebrando en Madrid sobre su porvenir, sino al futuro de Canarias en el contexto que se vaticina por Marruecos sobre ese territorio, siendo la población saharaui una mera molestia para el régimen alauita, y una escabrosa omisión de sus obligaciones por el estado español y por los ponentes considerando el Sahara Occidental un mero solar. Al día siguiente otro interviniente recriminó tal olvido, a lo que la audiencia apoyó con un sonoro aplauso, en sostén al interviniente, y como crítica a la Mesa sobre los denunciados silencios sobre el pueblo saharaui, o los quebrantamientos de los derechos humanos acaecidos sobre la población saharaui asentada en su territorio por las fuerzas policiales y militares marroquíes, con hostigamientos y detenciones sobre los saharauis.

Así, creo oportuno enmarcar cuáles son las atribuciones del Estado Administrador, o potencia administradora, es decir, de España (en virtud del acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas con base en la resolución 2072 de 16 de diciembre de 1.965, al ser designado como gestor provisional del territorio en tránsito hacia su emancipación política y soberanía, es decir, preparar al territorio para su autogobierno y la soberanía sobre éste. En eso consiste la descolonización. Mientras, debía informar a la ONU sobre las condiciones económicas, sociales y educativas del territorio de la población colonizada, como parte de su responsabilidad internacional.

Por otra parte, el 29 de enero de 2002 el Consejo Jurídico de las Naciones Unidas dictaminó que el acuerdo Tripartito entre Marruecos, Argelia y Mauritania era nulo, y que España, por sí sola, no podía disponer de su condición de potencia administradora sobre el territorio del Sahara Occidental.

Todo este considerando fue recogido por el Auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional del año 2014, siendo presidente de esta el hoy ministro Fernando Grande Marlaska Gómez.

Por esta condición de Estado Administrador, no se puede concebir que España no haya tenido una hoja de ruta para con el proceso descolonizador, como apuntaban los ponentes, haciendo abstracción de la obligación conferida por las Naciones Unidas en resolución aprobada, ya desde el año 1.965.

Por si fuera poco, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en 1991 crea la MINURSO (Resolución 690 del Consejo de Seguridad, tras la aceptación del plan de paz por ambas partes en 1.988), con la misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental se proponía supervisar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, hoy interrumpido desde el año 2020, tras el reinicio de las hostilidades.

El argumento para la no celebración de referéndum se basa en la no aceptación del censo de votantes, empleando la táctica dilatoria a fin de difuminar la población saharaui, y comprometer el censo con nacionales marroquíes que han venido asentándose en el territorio.

El ponente de las jornadas, Florentino Portero, acertó al destacar la total falta de políticas estratégicas padecida por todas las administraciones políticas españolas a lo largo de los cincuenta años de ocupación marroquí, que no de Marruecos, que ha demostrado su eficacia, como luego expondré, con una agenda lenta pero paulatina.

Ahora se presenta Marruecos en Madrid en la embajada norteamericana con un documento de cuarenta folios (superando el que tenía de tres, lo que dimensiona sus propósitos reales), para iniciar conversaciones sobre la autonomía del Sahara Occidental, según el periodista y ensayista Ignacio Cembrero, quien también alumbra la actividad menguada de los gobiernos españoles.

La próxima construcción del puerto de Dajla no es más que la continuación de la política expansionista, como ha ocurrido en Tanger sobre el puerto de Algeciras, por lo que el de Dajla afectará a los puertos canarios, y en detrimento de Canarias, dando más virtualidad al reconocimiento por parte de EEUU sobre el territorio del Sahara a Marruecos que a las conversaciones en la Embajada de Madrid, que parecen más un pretexto de buena voluntad que un oficio diplomático para alcanzar un statu quo de convivencia política.

La política de hechos consumados de Marruecos, ha contado con la colaboración de los gobiernos españoles: España junto con Japón ya ayudó a desarrollar el puerto de Agadir donde terminó la pesca del banco canario sahariano, tras obligar Marruecos los desembarcos de las capturas de este caladero (el canario-sahariano) fuera de sus territorios, en sus puertos; luego se constituyeron las flotas mixtas, con lo que regularon la conveniencia de los patrones españoles con la formación de los marineros marroquíes, lo que arrastró por las empresas de reparaciones navales establecidas en Canarias para aquéllas latitudes, y a su vez, con las empresas suministradoras de aparejos, víveres, equipamientos, etc. Y lo más importante, provocó la debacle del sector pesquero en cuanto a las capturas se refieren, pasando nuestro puerto de ser el segundo más importante del mundo en tráfico de pesca a no estar en el mapa, pues no sólo fueron los barcos españoles los que se desplazaron, sino el resto de las flotas que recalaban por nuestro puerto. Un sector, el de la pesca, del que solo quedan residuos, pues la conservera también quedó eliminada. Y todo viene de la falta de custodia que España debió, a mi parecer, manteniendo a la armada española en el banco canario sahariano, conservando los derechos de pesca adquiridos, y no cediendo ante el abuso perpetrado por Marruecos con la marcha verde terrestre, que tampoco se adentró muchas millas desde la frontera en aquellos días.

La suma se hace ya larga. No han sido pocas las denuncias por el incumplimiento de cuota de frutas y verduras exportadas por Marruecos hacia Europa. Pero lo que es más crítico, incidiendo en los costes de explotación de las empresas españolas, entre ellas las canarias, que veían como los costes sociales y controles e insumos fitosanitarios asediaban los resultados económicos para con nuestros productores.

La administración española del momento, con Arias Navarro y adláteres al frente, jamás han sido indagados sobre las condiciones de la cesión de Fos Bucraa que explotaba territorio de los saharauis. Más aún cuando recientes sentencias de los tribunales europeos prohibían tales explotaciones, llegándose a embargar barcos cargados con estos minerales, e igualmente con los acuerdos de pesca. Pero vemos lo voluble que se muestra la Comisión Europea con estas sentencias. Es una lucha desigual e hipócrita.

Tampoco se impidió el levantamiento del muro sobre el territorio que debía administrar España y que tuvo su razón de ser en proteger las explotaciones marroquíes, si bien intereses españoles hasta finales del siglo veinte estaban vinculados al tener unas sustantivas participaciones en sus explotaciones.

Permitió que las políticas fiscales de Marruecos sobre los asentamientos de las empresas en el Sahara Occidental se prodigasen, como método de ocupación.

Sí, Marruecos ha tenido políticas a seguir, con objetivos claros, oprimiendo al pueblo saharaui, pero no sólo a éste, al canario también, privándolo a aquél de sus derechos fundamentales, asediándolo, persiguiéndolo y evitando su asentamiento en su territorio; quien ha hecho dejación de sus funciones es el estado español el cual durante décadas ha dejado deteriorar el valor del censo poblacional para ante un eventual ejercicio del derecho a la autodeterminación al que el pueblo saharaui aspira.

Ahora sigue con su hoja de ruta Marruecos: Delimitación de las aguas con respecto al archipiélago, y control del espacio aéreo. Mientras, política de brazos cruzados.


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