La llamada
Era el 2017. Una mañana soleada en Paratebueno, ese municipio hermoso de llano y cordillera en el departamento de Cundinamarca. Eran, quizá, las 9:00 a.m. La asamblea de docentes acababa de aprobar, por unanimidad, la participación en el paro nacional. En el ambiente había un coctel de felicidad y convicción. Salimos al descanso, abracé a varios colegas, celebrábamos la decisión como quien defiende su dignidad.Sonó el teléfono, un número desconocido. Contesté. Era de la Secretaría de Educación, que de manera lacónica me informaba que había sido trasladado. Ese día, que había empezado feliz, terminó siendo uno de los más tristes. Tenía que dejar el lugar que aprendí a amar. A la gente a la que aún sigo queriendo. Todo quedó atrás, mi destino estaba del otro lado del mapa.Pero esta historia no se inició ahí. Fue en........
