Reconstruir sin improvisar
Manizales, la ciudad de los temblores, sabe algo que Bogotá apenas empieza a aprender: la tierra no negocia. Cuando tiembla, todo lo demás se detiene. La economía, la política, hasta la vanidad de los pronósticos. El país acaba de comprobarlo.Antes del sismo, el guión era distinto. Un 2027 de ajuste exigente y, después, algo que Colombia llevaba años esperando: el salto definitivo a un crecimiento sostenido por encima del 3% en el 2028 y el 2029. No era un número cualquiera. Era el umbral donde el empleo formal por fin empieza a crecer con fuerza, donde la informalidad cede terreno de verdad. Ese horizonte, tan cerca, es lo que hoy da más tristeza perder. El terremoto no canceló el guión. Lo reescribió con letra más pequeña y menos generosa.Primero, lo........
