Por el corazón de la selva
Antes de seguir mi relato de Araracuara, quiero felicitar con profunda emoción a Manizales, declarada: ”Uno de los mejores vivideros del mundo”.
Yo sentía alborotados los chorros de adrenalina que recorrían todo mi cuerpo y le dije al piloto, repitamos la hazaña para hacer unas fotos. El piloto, enloquecido como yo, no dudó. Enderezó de nuevo la avioneta hacia el Cañón, pero había un colchón de aire que no permitía que el aparato penetrara. Vi cómo el piloto se esforzaba, pero todo fue en vano. En un cerrar de ojos la avioneta salió disparada hacia la derecha, formando ángulo recto en su trayectoria y pasando unos pocos metros por encima del borde superior de la pared del Cañón. Si hubiera pasado más abajo la avioneta se habría estrellado y........
