El río Yarí, de Germán Castro Caycedo
Llegamos a media noche a la desembocadura del río Yapurá en el Solimoes. Allí, en una roca, se encuentra el poblado de Santo Antonio donde debimos pasar, no hubo otra alternativa, la noche más horrible, asquerosa, peligrosa y nauseabunda de nuestras vidas. Me niego a contarla aquí por respeto a los lectores. Podré narrarla de viva voz en alguna ocasión. No es que mis oyentes no merezcan respeto, sino que no quiero que el relato quede impreso. Son dos cosas muy diferentes, relato impreso y relato oral; en este último caso se puede solicitar primero la venia de los oyentes y atenerme a lo solicitado. Al día siguiente de la terrible noche, continuamos nuestro viaje remontando el río Amazonas hasta llegar a........
