Una mujer
Soy deudor moroso y amoroso de la avenida Junín, de Medellín, que me deparó a la mujer de todas mis vidas que cumple un año de haber volado con los vientos de agosto al Walhalla de los seres imprescindibles.Muy emperifolladas, Gloria y su amiga Vicky, olorosas a Chanel, iban a cine doble dominical. He contado con otra piyama que mi amigo Víctor y yo, olorosos a pachulí, más bien desgualetados, jipescos, les picamos arrastre y tuvimos la fortuna de coronarles el teléfono.Miento si digo que ese día “supe que me estaba destinada, mejor dicho que yo era el destinado”. El nuestro fue un amor a segunda o tercera vista. Tuve que pelar muchos cocos con la uña antes de que nuestro romance se convirtiera en epístola de Pablo con “saldo” de dos hijos y cuatro........
