Dos terremotos y una catástrofe permanente, por Trino Márquez
El ‘doblete’ del 24 de junio desnudó la tragedia que ha significado para Venezuela las casi tres décadas del régimen que comenzó con Hugo Chávez en febrero de 1999.
Es innegable que el movimiento sísmico fue de una intensidad inusual. El desplazamiento, casi al mismo tiempo, de dos capas tectónicas constituye un fenómeno que ocurre pocas veces. Sin embargo, los expertos en la materia desde hace décadas han advertido que la zona norte de Caracas, especialmente Los Palos Grandes y las urbanizaciones aledañas, al igual que el litoral central, están asentadas sobre terrenos de intensa actividad geológica. Los estudios en la materia se intensificaron después del terremoto de 1967, que alcanzó 6.7 en la escala de Richter, causando daños devastadores, precisamente en Los Palos Grandes y en el litoral guaireño.
El Gobierno estaba obligado a conocer esos estudios y a tomar todas las previsiones del caso. El sismo del 24 de junio no era posible de evitar, pero sí podía haberse reducido muchísimo el pavoroso impacto que ha tenido en la población, sobre todo en vidas humanas, si el Ejecutivo se hubiese preparado para enfrentar la crisis tal como el sentido de responsabilidad y los principios del Buen Gobierno -concepto cada vez más extendido en el mundo- aconsejan. Los........
