Norberto Olivar: Alí Babá y los cuarenta ladrones (versión bolivariana)
El doblete sísmico, con toda la desgracia que acarreó a los venezolanos, también hizo las veces de «Ábrete, sésamo». Igual que en el relato de Las mil y una noches, la tierra se abrió en dos como aquella roca enorme que servía de caja fuerte para resguardar el botín de los míticos cuarenta ladrones de Sherezade.
No hay palabras para describir tanta fatalidad, tampoco para justificar que, días después, funcionarios policiales, en lugar de actuar como rescatistas, mutaran en cazadores de tesoros, de caletas de dólares entre los escombros. También vimos, en las redes sociales, cómo aparecían tentadores fajos de billetes y a efectivos de la Guardia Nacional cerrando el paso a quienes sí buscaban salvar vidas. En vez de sumarse a ellos con pico y pala, se dedicaron a custodiar sus escondrijos.
La revolución mostró su «cara de brea y........
