La mayor de las ficciones es la idea de la normalidad, por Norberto José Olivar
La otra vez, Samanta Schweblin dijo que había tratado de entender a los “obsesionados con pertenecer a la mayor de las ficciones que tenemos, que es la idea de la normalidad”. Supuso que “necesitamos la normalidad porque estandarizar y automatizar todo hace la vida más fácil” (Clarín, marzo 16, 2025). La anormalidad sostenida es imposible, según parece. En plena guerra, pongamos el caso, vemos gentes celebrando bodas, bautizos, etcétera. Los rituales dan sentido en medio del caos, normalizan. Ese movimiento constante, creyó Paul Clee, es la vida. Un mecanismo de defensa, digamos.
Por alguna misteriosa asociación, pienso en la visita de los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins al Palacio de Buckingham, en octubre de 1969. En realidad pienso en la serie The Crown. El príncipe Felipe, que atravesaba un periodo de alta sensibilidad, está lleno de........
