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Eleanor Roosevelt en Caracas: el diario que retrató a Venezuela desde la Casa Blanca de Phelps, por Luis Alberto Perozo Padua

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27.03.2026

Marzo de 1944. Tras la visita histórica de Medina Angarita a la Casa Blanca, la Primera Dama de Estados Unidos llega a Venezuela y escribe cada detalle. Su diario revela una Caracas moderna y desigual, hospitalaria y en transformación, vista desde la casa de William H. Phelps en Caracas

El avión cambia de escala y también de escala histórica. Es 23 de marzo de 1944 y Eleanor Roosevelt deja atrás Atkinson Field para entrar en territorio venezolano. No es una llegada improvisada, sino el segundo acto de una relación que se ha consolidado apenas semanas antes, cuando Isaías Medina Angarita es recibido en la Casa Blanca por Franklin D. Roosevelt en enero de 1944, en plena guerra mundial. Ella estuvo allí. Ahora viene a ver.

La recepción en La Guaira tiene nombres propios, como si se tratara de una escena cuidadosamente anotada en un cuaderno de campo:

“A nuestra llegada, nos recibieron el Ministro de Relaciones Exteriores (Caracciolo Parra Pérez) y la Sra. María Luisa Osío Santana de Parra Pérez, así como nuestro Embajador Frank P. Corrigan y la Sra. (Elsie Natal Barrett) Corrigan. Viajé con el Ministro de Relaciones Exteriores y la Sra. Parra Pérez hasta Caracas”.

No hay anonimato en su relato. Eleanor escribe con precisión de cronista. Registra a las personas, los cargos, los gestos. Y luego describe el tránsito hacia la capital con una mirada que combina asombro y método:

“Es una carretera maravillosa, que serpentea entre las montañas ofreciendo vistas panorámicas del mar y las montañas, tanto arriba como abajo”.

Ese ascenso desde La Guaira no es solo geográfico. Es simbólico: el paso de la costa al poder, del puerto a la capital, del tránsito a la escena política.

Al llegar, no hay pausa.

“Al llegar a la ciudad, fuimos directamente al Panteón, donde deposité una corona de flores en la tumba de Simón Bolívar. Es un edificio digno y hermoso, digno del gran libertador que yace rodeado de monumentos de otros patriotas venezolanos”.

Eleanor no subestima el ritual. Entiende que Bolívar no es solo historia: es legitimidad.

La ciudad que Eleanor recorrió

Caracas aparece ante sus ojos como una ciudad en transición. No es la........

© La Patilla