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Juan Guerrero: Tragando sapos y culebras

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08.01.2026

Nicolás Maduro, el “carnicero de Miraflores”, así bautizado por la revista satírica francesa Charlie Hebdo, ya no forma parte de la ecuación del poder chavista en Venezuela. Desde hace algunos años se convirtió en un obstáculo para el poder que está siempre detrás de bambalinas. Su aislamiento progresivo de los círculos de influencia norteamericanos, como el antiguo Grupo de Boston y los demócratas, y de sus cercanías con los teóricos del Foro de São Paulo y Grupo de Puebla, y sus relaciones con Rodríguez Zapatero a la cabeza, concentraron su atención en Irán y sus lazos con el terrorismo internacional, y la sobrevivencia del rancio dominio cubano-castrista, de donde surge su inicial formación como agente de la subversión castrista.

Hoy Maduro ya es pasado y figura sustituible, se observa en la dinámica de un sistema de dominio y control social, como es el socialismo del siglo XXI. Quien asume su lugar, Delcy Rodríguez, es una operadora silenciosa, formada en Francia, que juega un papel “dual”; tanto para aplacar a los sub grupos del radicalismo a lo interno de su base político-militar, como con sus “relaciones” con el Estado norteamericano del cual siempre ha estado cercana. Tanto, que ha sido el artífice del ya conocido “proceso de transición” en varias etapas, que debe adelantar, junto con su hermano, Jorge Rodríguez, Vladimir Padrino López y tal vez, Diosdado Cabello.

No se trata de principios ideológicos........

© La Patilla