Humberto García Larralde: “Piensa mal y acertarás”
Lo señalado en el título guía la reflexión de más de un avezado analista al abordar fenómenos políticos que son complejos e inciertos y que no están del todo claros en sus propósitos ni en sus fines ulteriores. Y, como la política es, por antonomasia, una práctica orientada a la conquista, ampliación y preservación del poder, tal recomendación invita a poner los pies en tierra y descartar promesas esgrimidas para engañar, acariciando nuestros deseos. La consigna abandera, pues, actitudes cínicas, contrarias a la asunción de candideces acerca del por qué de las cosas, de sus motivaciones, que suponemos se basan en un deber ser éticamente legítimo con cuya intencionalidad podemos coincidir.
El lema viene a colación con relación al proceso de negociación iniciado este primero de agosto entre representantes de la oposición y del régimen postmadurista, a instancias del Departamento de Estado de EE. UU. En absoluto pretendo desvirtuar este proceso, ni descartar la significación que pueda tener para la tan necesaria transición a una democracia plena. El deseo de la inmensa mayoría de los venezolanos es que contribuya con los objetivos para los cuales fue, pretendidamente, convocado: iniciar el rescate de las instituciones sobre las cuales podrá asentarse la soberanía popular, base para aunar las voluntades necesarias para la recuperación de nuestro tan golpeado país. Pero para que rinda tales frutos, no está demás alertar acerca de intereses que pueden descarrilar esos fines. Y, por no sentirnos duchos en el análisis de estos intríngulis políticos, la consigna nos sirve de orientación.
Tan antipática admonición cobra relevancia cuando repasamos quiénes son los que habrán de tomar las decisiones pertinentes. Cabe señalar que las expectativas creadas en torno a la actual negociación se nutren del papel determinante que se percibe tendrá la tutela estadounidense. Especulemos, entonces, acerca de los alcances e inclinaciones de tan principalísimo actor. Arrastramos desde nuestros inicios como país un imaginario que sitúa a la potencia del norte como referencia fundamental de lo que debe ser un régimen de libertades, asiento de una sólida........
