Humberto García Larralde: La tragedia de Venezuela
Imposible describir el horror que muchos compatriotas habrán vivido con la devastación de los dos potentísimos terremotos que sacudieron el norte del país el miércoles. Me encuentro residenciado afuera y a lo espantoso de muchas imágenes se une un sentimiento de impotencia ante un cataclismo telúrico que no tiene escapatoria. La tragedia jugando a los dados con una población desapercibida e indefensa. Absurdo intentar buscar las palabras adecuadas. La angustia y desolación de tantos que perdieron sus seres queridos o quedaron sin hogar, no pueden sino ser abrumadoras. Nuestra sentida solidaridad y deseos porque encuentren pronto la fuerza y las capacidades para superar su tragedia.
Pero hay otro sentimiento que, de manera insoslayable, acompaña esta impotencia. Es el de la rabia. ¿Por qué nos cayó a los venezolanos tal desastre? ¿Es que no hemos aguantado ya, con creces, nuestra cuota de tragedias o, si se quiere, acaso no hemos pagado ya nuestros pecados? No es momento (ni menos son las circunstancias) para hacer política buscando culpables, inexistentes ante tan demoledores e impredecibles sismos. Aun así, imposible ignorar que, quienes nos gobernaron durante el último cuarto siglo (y algo más), devastaron la economía, destruyeron su fuente de divisas y........
