Negociaciones con quienes tienen el aguijón en el alma, por @ArmandoMartini
Hay fábulas incómodas, y una trágica por su desnudez. La del escorpión y la rana, que algunos narran como alacrán y sapo. Lectura obligada donde se discuta el destino de los pueblos. La premisa es simple. El alacrán le pide al sapo que lo cruce a la otra orilla del río. El sapo, temeroso pero seducido por la elocuencia del psicópata, accede bajo la lógica, “si me picas, ambos nos hundimos”. A mitad de camino, siente el pinchazo mortal. Mientras se ahogan, el anfibio pregunta por qué, y el asesino responde con cinismo, “es mi naturaleza”.
En Venezuela, la tragicomedia lleva décadas. El guion original fue importado desde La Habana, porque, si de alacranes se trata, el castrismo es el espécimen supremo. Arruinada por la opresión comunista, Cuba le pidió a la próspera Venezuela que la cruzara el río de la posguerra fría. En cuanto la garrapata ideológica estuvo a bordo, clavó el aguijón. Hoy, ambos regímenes se hunden en el mismo fango de miseria y desespero.
A pesar de la evidencia forense, la estulticia insiste. La oposición bifronte y los empresarios de doble lealtad poseen un talento inigualable para repetir errores. Hoy, otra vez, a punto de traicionar la libertad y........
