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Se agudiza la catástrofe humanitaria, por Antonio Ledezma

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03.04.2026

Venezuela no solo padece una crisis política; atraviesa una fase de descomposición acelerada bajo lo que hemos denominado la dictadura interina del «rodrigato». Mientras el régimen intenta maquillar la realidad con retórica de normalización, el país profundo se desmorona entre la desidia, la opacidad y el hambre. El caos está vigente y, lo más grave, con tendencia a agudizarse.

La tragedia es tangible y tiene nombres geográficos. En Cumaná, el pueblo agoniza por la sed ante una emergencia hídrica sin precedentes; el agua, un derecho humano básico, ha desaparecido de las tuberías. En Barinas, el retroceso es medieval: el brote de fiebre amarilla es la prueba fehaciente de un sistema de salud pública desmantelado que no puede garantizar ni la prevención más elemental. Venezuela, que alguna vez erradicó enfermedades endémicas, hoy vuelve a padecer males propios del siglo XIX. Ese es el tamaño del desastre.

A esta crisis sanitaria se suma una burla cruel: las toneladas de medicinas e insumos enviados por los Estados Unidos no llegan a las manos de quienes las necesitan. ¿Dónde están esos suministros? Nadie responde. ¿Dónde están los dólares de la venta del petróleo de estos últimos meses? ¡Se esfuman! Mientras los contratos de hidrocarburos se firman en la más absoluta oscuridad, beneficiando a las mismas élites de siempre y ahora a “sus nuevos mejores amigos”. La opacidad sigue siendo la política oficial de quienes administran “como un botín” lo que queda del Estado venezolano.

Al igual que nadie rinde cuentas sobre los 700 mil millones de dólares saqueados a la nación. No estamos hablando del “robo del siglo”. ¡No! Estamos hablando del saqueo más descomunal de la historia contemporánea. Se pillaron miles de millones de petrodólares, se embolsillaron los recursos del llamado “Fondo chino” y asumieron una deuda gigantesca para financiar proyectos que terminaron en la cañería de las corruptelas. Es el gran misterio........

© La Patilla