Antonio Ledezma: No solo de bonos vive el trabajador
Cada 1 de mayo debería ser una fecha para honrar el trabajo, la dignidad del esfuerzo y las conquistas sociales alcanzadas por generaciones de luchadores. Pero en Venezuela, el Día del Trabajador se ha transformado en una jornada de protesta, de reclamo y de memoria. No hay nada que celebrar cuando el salario ha sido reducido a una cifra simbólica, incapaz de sostener la vida.
Hoy, el salario mínimo en Venezuela está prácticamente pulverizado. Permanece congelado desde 2022 en 130 bolívares, lo que equivale a apenas unos centavos de dólar, tras haber perdido más del 99% de su valor real. En un país donde los precios están dolarizados, ese ingreso no alcanza ni para cubrir lo más básico. Es, en términos reales, un salario inexistente.
Ante este colapso, el régimen ha sustituido el salario por bonos. Bonos discrecionales, no salariales, que no generan prestaciones, ni vacaciones, ni aguinaldos. Bonos que no construyen futuro, que no garantizan derechos, que no dignifican el trabajo. Son, en el mejor de los casos, un paliativo; en el peor, un mecanismo de control social.
Porque el problema no es solo económico. Es estructural. Es moral. La historia dejará constancia de que en esta etapa de........
