¡Si era, no era, ya fue!, por Antonio Ledezma
En Venezuela, el poder ha pretendido fabricar una etiqueta gastada para descalificar a quien hoy encarna la esperanza más genuina de cambio. Durante más de dos décadas, han intentado imponer la falacia de que María Corina Machado es una líder “ultrarradical”; una suerte de figura vengativa y peligrosa, supuestamente dispuesta a desatar persecuciones. Sin embargo, esta narrativa —febrilmente repetida por el aparato de propaganda del régimen y falsos opositores— no resiste el más mínimo contraste con la realidad.
Hablo desde la experiencia. He vivido en carne propia la persecución, el secuestro y el cautiverio a manos de una corporación criminal que no tolera la disidencia. Por eso, sé reconocer con precisión quirúrgica dónde reside la verdadera radicalidad y dónde se esconde la impostura.
Vayamos a lo medular: ¿qué propone realmente María Corina Machado? ¿Acaso sus convocatorias apelan a la retaliación, al escarmiento o al desquite? Todo lo contrario. Su propuesta coincide plenamente con el anhelo del 90% de los venezolanos. Nunca como ahora había estado tan unido nuestro pueblo en torno a un liderazgo que permite mantener viva la esperanza y así esquivar otros derroteros en los que pudiera darse una explosión de emociones cargados de indignación.
Los venezolanos aspiran un país donde se pueda vivir en paz y con........
