Cesó la horrible noche
Gustavo Petro se despidió esta semana de los colombianos como presidente, e hizo honor a su estilo hasta el último minuto: sembrando la discordia.
El sábado pasado dejó viendo un chispero al gobernador, al alcalde y a sus propios seguidores durante la inauguración de la pista del aeropuerto de Tolú: aterrizó en el avión presidencial, pero prefirió no bajarse a dar la cara en los actos protocolarios. Luego, el lunes, lideró una rueda de prensa en la que puso al empresario de conciertos Carlos Oñoro a defender la disparatada teoría de un fraude electoral. Los colombianos terminamos como profesores de escuela tras calificar un pésimo examen: desilusionados ante semejantes argumentos, especialmente cuando el vocero salió con el chorro de babas de las inconsistencias en "150.000 municipios", un exabrupto matemático tan absurdo como desbordado es el ego........
