¿Quién lo iba a creer?
China, que por décadas fue más estricta que mamá santandereana, decidió dar un timonazo radical. Tras mantener a su gente bajo el régimen del "hijo único" entre 1979 y 2015, ahora les ha dado por permitir hasta tres descendientes. Y es que se dieron cuenta, un poco tarde, de que se están quedando "más colgados que una uva" con un envejecimiento poblacional que avanza a pasos agigantados. Para intentar que la gente se anime a tener "el muchacho", el Estado ahora ofrece ayudas económicas, aunque para muchos eso sea como "echarle agua a la sopa": un pañito de agua tibia ante el alto costo de vida.
Esa obsesión por el control........
