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El impuesto de Cárteles Inc.

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Podcast La Opinión Hoy

La Casa de los Famosos México

El impuesto de Cárteles Inc.

Las organizaciones criminales mexicanas dejaron de ser estructuras dedicadas exclusivamente al tráfico de drogas

El gobierno de Claudia Sheinbaum puso en marcha la Estrategia Nacional contra la Extorsión el 6 de julio de 2025. Crédito: Fernando Llano | AP

Por  Guadalupe Correa-Cabrera

En México, la extorsión se ha convertido en un impuesto criminal. En regiones enteras del país, comerciantes, transportistas, agricultores, ganaderos, pescadores, profesionistas y familias deben pagar para trabajar, circular o permanecer en sus comunidades. El cobro de piso ya no puede entenderse únicamente como un delito patrimonial: es un mecanismo de explotación económica, control territorial y sometimiento social.

Éste es uno de los argumentos centrales de mi nuevo libro, Cárteles Inc. Las organizaciones criminales mexicanas dejaron de ser estructuras dedicadas exclusivamente al tráfico de drogas. Se transformaron en redes de empresas criminales diversificadas que obtienen ganancias de numerosas actividades legales e ilegales. Son entramados flexibles en los que participan grupos armados, células locales, funcionarios, policías, intermediarios políticos, operadores financieros, empresarios y prestadores de servicios.

Estas redes cobran por producir, vender, construir, sembrar, pescar, transportar mercancías o simplemente mantener abierto un pequeño negocio. Pero no sólo extraen dinero: seleccionan proveedores, imponen precios, controlan rutas, eliminan competidores y deciden quién puede participar en determinadas actividades económicas. En muchos territorios no operan al margen del Estado, sino mediante vínculos con autoridades, corporaciones policiales, estructuras políticas e intereses empresariales que les proporcionan información, protección e impunidad.

La extorsión funciona, por lo tanto, como un sistema informal y violento de tributación. Quien cobra la cuota no ofrece servicios públicos ni derechos; vende una protección precaria frente a la amenaza que él mismo representa. El pago no garantiza seguridad: únicamente pospone la agresión. Su verdadero poder reside en convertir la vida cotidiana en una concesión otorgada por la red criminal.

Las cifras permiten aproximarse a la magnitud del........

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