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La gran ciudad como factor de empobrecimiento

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18.02.2026

Congestión de tráfico en una gran ciudad.

Durante décadas, mudarse a una gran ciudad fue sinónimo de progreso económico. Las urbes concentraban empleo, industria, oportunidades profesionales y salarios más altos. Vivir donde se producía la riqueza tenía todo el sentido del mundo porque había menos desplazamientos, más opciones laborales y una clara expectativa de ascenso social. Aquella lógica funcionó durante buena parte del siglo XX. Hoy, sin embargo, el escenario ha cambiado de forma radical. Para una parte creciente de la población, vivir en una gran ciudad se ha convertido en una de las principales causas de empobrecimiento estructural. No es un fenómeno exclusivo de España; ocurre en las grandes capitales de Europa, América y buena parte del mundo desarrollado.

El problema es puramente económico debido a que el equilibrio que antes existía entre mayores ingresos y mayor coste de vida se ha roto. El precio del suelo, de la vivienda y de los servicios básicos ha crecido muy por encima de los salarios reales. En muchas grandes ciudades, el gasto en vivienda absorbe ya entre el 40 % y el 60 % de los ingresos netos de un hogar medio. Cuando una familia dedica la mitad de lo que gana a pagar un alquiler o una hipoteca, no está prosperando, está resistiendo; no está construyendo patrimonio ni estabilidad financiera, está sobreviviendo mes a mes.

Conviene recordar que no es lo mismo ganar más dinero que quedarse con más dinero. El nivel de ingresos, por sí solo, dice muy poco sobre la verdadera salud financiera de un hogar. Y en la ciudad contemporánea, para amplias capas de la población, el coste de vivir neutraliza cualquier mejora salarial. En muchas grandes urbes, cualquier aumento de sueldo queda rápidamente absorbido por el encarecimiento del alquiler, por hipotecas cada vez más largas, por mayores........

© La Opinión de Zamora