Caliente y rojo pentecostés zamorano en pie
MANIFESTACIÓN TREN AV OTERO DE SANABRIA / ARACELI SAAVEDRA / LZA
Recuerdo cuando era pequeña una ilustración de la enciclopedia Álvarez del genial maestro de Ceadea, en la que los apóstoles recibían beatíficamente unas lenguas de fuego desde el cielo hasta sus cabezas. Sorprendidos porque el fuego era el castigo del infierno, nos explicaban que en este caso no era así: era el Espíritu Santo el que las enviaba para animar el espíritu humano decaído de los discípulos de Cristo, tras su muerte primero y ascensión a los cielos después, que los había dejado solos y despistados. Y nos decían que, con el ánimo recibido por las lenguas de fuego, empezaron a entenderse entre ellos con la misma lengua, a hacerse entender en todas las lenguas que la caída de la Torre de Babel no había podido unir, y a animarse para ir por el mundo entero con el don de lenguas predicando lo que el buen Jesús les había dicho a ellos. (Todo esto desde el recuerdo de una niña, y con perdón de la autoridad eclesiástica si no es muy exacto).
Pentecostés llamaban a esa venida del Espíritu Santo, y hoy sigue siendo una fiesta que se celebra estos días en los que el termómetro ha subido de manera excepcional para estas fechas. Por lo que no he podido menos que pensar que va a ser por la caída de las lenguas de fuego hasta nuestras mentes apagadas por el letargo invernal y las lluvias de primavera.
Años más tarde, recuerdo que los sindicatos de clase cuando animaban a luchar por los derechos de los trabajadores amenazaban con un "otoño caliente" -en homenaje a las luchas de obreros y........
