No siempre es no
Bombardeos sobre la capital iraní, Teherán, este viernes. / ATTA KENARE / AFP
El no a la guerra del presidente del Gobierno de España es un no condicionado. No siempre no es no. A veces tiene matices, como en este caso. El Gobierno de España tiene dos varas de medir frente a la guerra. Una, en clave electoral y cara a la galería, y la otra la que le obliga como miembro de, en este caso, OTAN y UE. Yo no digo que se le tire de la levita a Trump y se le aplaudan todas las barbaridades que se le ocurran, lo que sí digo es que hay que ser consecuentes.
Sánchez ha apuntalado su presunta posición antibelicista, desempolvando el lema de "No a la guerra", creado hace 23 años por el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Ha sido un paripé. Estamos ante unas elecciones de vital importancia para el régimen sanchista, por lo que debe actuar en consecuencia. Los socios presionan y debe quedar bien con ellos para mantener el tipo en el mismo marco, es decir, en La Moncloa. De ahí su rechazo a que los aviones estadounidenses utilicen las bases de Morón y Rota.
El presidente del Gobierno no quiere participar en la llamada Operación Furia Épica, como se ha bautizado al ataque norteamericano e israelí contra la cúpula militar y religiosa de Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, pero no ha dudado un instante, saltándose a la torera todo lo susceptible de ser saltado, me refiero al Congreso de los Diputados; a la hora de enviar la mejor fragata de la Armada Española a Chipre, por si Irán vuelve a atacar.
A todo esto, mire si estamos inmersos en la guerra, que España tiene y mantiene desplegados en el Líbano 700 soldados que participan en la misión de la ONU en la zona. Un contingente de valientes militares españoles que aguantan el chaparrón bélico. No podemos olvidar que Israel está atacando con dureza el país, con incursiones internas por la zona donde permanecen los militares españoles, y bombardeando posiciones de Hezbolá, la milicia chií patrocinada por Irán. Les puede caer un pepinazo iraní, israelí, estadounidense o de Hezbolá. ¿A quién va a enviar el Gobierno para apoyarlos y defenderlos?
En principio han logrado aplacar la ira de los socios, diciéndoles que la fragata "Cristóbal Colón" forma parte de una "actuación estrictamente defensiva y en el marco de la UE". Y se lo han tragado.
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